Entradas

Reflejos

Imagen
Las motocicletas empezaron a tener dificultades para avanzar entre los árboles caídos  que atravesaban el sendero,  ya que entre más nos aproximabamos  a nuestro destino el bosque parecía cerrarse más y más entre arbustos cada vez más espesos que emergían  de entre el lodo que  parecía hacerse más y más viscoso.  Los únicos claros eran pequeñas lagunas de agua turbia repletas de moscos  en donde nos atascamos y nos caímos.  Cada quién vivía su propio infierno y poco a poco nos fuimos distanciando en esos últimos kilómetros, en los cuales la selva parecía negarnos el acceso a sus oscuros secretos que desde las ya muy remotas orillas del río Congo parecían murmullos distantes de un mundo lejano en una jungla infinita. Con la sensación de terminar prácticamente  a rastras, salí en lo que se asemejaba la luz al final del túnel.  Bajo la sombra de un árbol que tenía una larga banca de madera hecha de troncos,  todos los que ya ...

El olvido de si mismo

Imagen
A medida que penetramos en el afluente ,  a veces se   estrechaba para después abrirse en gigantes raudales que cada vez se mostraban más exuberantes. Así mismo,  largas conversaciones de temas interesantes se extendían como el río  para después estrecharse como él mismo en cabezasos a la nada y al despertar todo parecía igual.     Empezamos a olvidarnos de nosotros mismos en la simpleza de las cosas. La comida dejó de tener sabor. Solo servía para alimentarnos y para hacer referencia de la hora del día. El arroz era pedregoso y áspero  como la incontrolable felicidad de los Congoleños cuando nos veían pasar y nos saludaban mucho más allá  de la euforia.  Mis pensamientos se fundían en el reflejo del cielo sobre el agua e imaginaba  esas caras con destellos de una furia incontrolable también. ¿No es así cuando nos entregamos a las emociones?   Cada vez nos alejamos más de nosotros mismos y nuestras actitudes o comentari...

El sonido de la selva

Imagen
El sonido de los tambores fue una constante. Un acompañante que nunca nos abandonó.  Siempre en la lejanía y escondido en las entrañas de la  selva. Una  misteriosa  seducción que estaba en todas partes. Parecía emanar de la jungla y de la niebla  misma.  Como una materia oscura e invisible donde  anida el hechizo, la premonición, la intriga y el secreto. Un llamado constante  al  ser primitivo que se encuentra dormido dentro de todos nosotros. El enigmático emplazamiento al salvajismo,  la locura, al terror, al exceso. En una noche larga  noche de espera y de incertidumbre,  se escuchaban a la distancia.  Tuve que taparme las orejas para poder dormir y que al otro día sucediera lo que tendría que suceder.   Ocurrieron terribles eventos dentro de este viaje que narraré después. Cuando escapamos de una población donde quedaron sembrados algunos recuerdos que  nos unieron y a otros nos distanciaron. Pasaron sei...

Templos del conocimiento

Imagen
  Los templos del conocimiento Un largo día de navegación a favor de la corriente por el Río Congo fue nuestra introducción a nuestra vida por un mes. En ese inicio, comenzamos a ver en las orillas y en el afluente mismo,  esa animación humana acentuada por la pasividad que preside a la tormenta. En poco tiempo nos habituamos, y se convirtió  en una bella monotonía como la respiración de un dragón dormido. Cada latido de esa bestia dormida retumbaba silenciosamente. Llegamos casi al caer la noche a Yangambi,  que se introdujo así misma  con imponentes construcciones de viejos y abandonados almacenes construidos a las orillas del río en los tiempos de la colonia Belga. Los más sorprendentes eran esos soberbios centros de investigación que se divisaban desde la distancia y que hoy en día siguen activos por medio de donaciones de todo el mundo.   La biblioteca todavía recibe libros de diferentes países con investigaciones de todo tipo sobre selvas y enferm...

La paciencia del destino

Imagen
Las horas de navegación eran largas. Unos dormían, mientras otros leían o  escribían. Algunos conversaban y todos entrabamos en el mismo canal cuando pasabamos  desde la proa de una mano hacía otra el arroz, en día de suerte el pescado y en los primeros días el postre que consistía  en deliciosas  piñas con sal.    “Cuidate de las aguas calmas” decía mi viejo sobre ciertas personas que se presentan como seres tranquilos y en son de paz. Aunque es un viejo dicho de nuestra lengua yo lo recuerdo en la voz de mi padre.  Ciertamente se podría aplicar a la corriente del Río Congo. Su sereno movimiento es prácticamente imperceptible, pero implacable.  La selva que pareciera un telón entre el mundo acuático  y todo aquello que oculta tras de sí parece una cortina de misterio.  Se funde en el horizonte en avenidas que se dividen y se vuelven a juntar en un lento ritmo al destino. En forma constante   se ven pequeñas piraguas tri...

Vestigios del pasado

Imagen
Desde la pequeña ventanilla sólo se podía ver esa voluminosa  línea de agua café que se asemejaba a una gran culebra que se retorcía y a manera de manchas tenía islas de diferentes tamaños.  Era como observar una  boa que se abría paso a través de la selva y que desde las alturas no parecía tener fin. La mirada se paralizaba fijamente al atestiguar el  legendario Río Congo.   El aeropuerto de Kisangani era pequeño y todos tuvimos que esperar bajo la estrecha sombra que proyectaba el hangar bajo el sol de mediodía antes de recoger nuestras maletas. Debimos de estar ahí por largo tiempo, ya que la sombra se estrechaba cada vez más hasta el punto en que todos terminamos amontonados escondiendonos del sol como lagartijas encimadas.   La razón de la demora, fue que tuvimos que esperar a que la “DGM” (Dirección General de Migración) revisara nuestros pasaportes y nuestro itinerario. Según Alonso la “DGM” sería nuestra pesadilla en cada puerto y pequeña po...