Reflejos
Las motocicletas empezaron a tener dificultades para avanzar entre los árboles caídos que atravesaban el sendero, ya que entre más nos aproximabamos a nuestro destino el bosque parecía cerrarse más y más entre arbustos cada vez más espesos que emergían de entre el lodo que parecía hacerse más y más viscoso. Los únicos claros eran pequeñas lagunas de agua turbia repletas de moscos en donde nos atascamos y nos caímos. Cada quién vivía su propio infierno y poco a poco nos fuimos distanciando en esos últimos kilómetros, en los cuales la selva parecía negarnos el acceso a sus oscuros secretos que desde las ya muy remotas orillas del río Congo parecían murmullos distantes de un mundo lejano en una jungla infinita. Con la sensación de terminar prácticamente a rastras, salí en lo que se asemejaba la luz al final del túnel. Bajo la sombra de un árbol que tenía una larga banca de madera hecha de troncos, todos los que ya ...